domingo, 4 de diciembre de 2011

Sella el beso...

Sella el beso que en silencio me dejaste
tras tu estela, tu partida era segura.
No tenía yo las alas para amarte
ni adecuadas eran mis letras a tu figura.

Aunque ardiera en mi hoguera hoy solo tu flama
tu jamás a los ojos me mirarías,
porque tienes otro cielo y otra llama
que cual pífano te hace cantar en armonía.

Ya ayer noche renuncié a la esperanza
y en sigilo hoy te dejo ir en calma.
Lloraré sin que sepas que esta mañana
abandono ya tu nido sin tardanza.

El perfume de mis flores... Ya no te seduce
ni tampoco bailas tregua, ni catala,
tal vez sueñes que soñar no cuesta nada
más tu sabes que el dolor pasa y no tardan

en abrirse para ti más de una almena,
las delicias de otras bocas que has besado
los azules de los mares tan profundos
que contemplas con tu temple cotidiano.

Hoy me marcho hacia templos donde existen
solo versos, solo rimas, solo llantos
donde queda el gris adosado a los muros.
Allí todo se revuelve en lo opaco

que asemeja a esas brumas del otoño
cuando simplemente el frío nos cobija,
con sus dedos largos como agujas
e hibernar tal vez nos devuelva la sonrisa.

2005



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