A
veces la musa
se
escapa traviesa.
Por
barrios y calles
por cines,
veredas.
Y no
hay quien la atrape
se ríe
contenta.
Entre
abedules,
y
rosas coquetas.
Extraña
los mares
las
olas, sirenas.
Las
nubes y el viento,
los ríos,
las huellas.
Camina
y camina
por
plazas y selvas
y no
plasma nada
tan solo
silencia.
Cual dulce
guerrera,
sus
letras en cofres
sellados
con rayos
de
luna y verbena.
Octubre
2017
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