Tengo fama de engreído naufrago.
Que varó en tus costas de esperanza
que sufrió de delirios de grandeza
que encontró en ti toda templanza.
Se quedó en medio de tus aguas
abrigada con ternura por tus algas
delirando con sonidos de tu flauta
marinero, sol y estela, dulce nauta.
Eres sol que alumbra en su cuarto,
una estrella matutina refulgente
un atisbo de cielo permanente
la dulzura que encierra su mirada.
2009
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