Igual que en una montaña rusa.
Así vacila tu mirada.
Vacila de musa en musa
y a veces parece dormirse en la nada.
Te escondes de mis ternuras,
te asilas entre dos fraguas
en un espejo frío y distante
que asemeja al río con su mansa agua.
Y es en esas tardes de olvido,
donde se tejen límpidas lágrimas.
Una por la incongruencia y el desatino
y otra por el silencio que me ametralla.
2009
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