el último suspiro de tu boca madura
déjame verte cuando estalle la luna
y abandones de los sueños el planeta.
Déjame cobijarte en mis brazos
con la fuerza que te falte ese día,
pues habrás de cerrar tus ojos negros
y la luz que en ellos siempre habita.
Pero espera un segundo más de vida,
pues olvidé una quimera prometida.
Si me muero antes que tú mañana
te dejaré flores frescas en tu ventana.
Los lirios de mi Francia bienamada,
el tibio sauce que llora y llora,
donde un ángel, mueve delicadamente
al compás de su canto, sus ramas.
Y cuando allí al alba te allegues
te esperaré con los querubines,
y cantarán todos los serafines
pues ya vendrás, de regreso en casa.
be bj
27 de marzo de 2008
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