No me
mires cual si fuera una niña.
Ni me
veas con los ojos de una amante.
Soy
sincera cuando digo lo que pienso
Pues
me empino a ser más, que tan solo arte.
En tus
ínclitos jardines ya me asomo.
Con
mis pies descalzos y cabello al viento,
No
pretendo andar asida de tu mano
Pero
si, ser parte de tu firmamento.
Cuando
el sol declina en el ocaso,
Aún
así percibo tu luz entre las rocas.
Y no
puedo dejarte entre las zarzas.
Aunque
que sé, que ha de llegar...
¡La
aurora.!
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