A veces la musa
se escapa traviesa.
Por barrios y calles,
por cines y valles.
Y aún no la atrapo.
Se ríe coqueta.
Se oculta en un trapo.
O en una galleta.
Extraña los mares.
Las olas, los bares.
La nube, la estrella.
Y alguna botella.
Camina y camina,
Por selvas y plazas.
Y no contamina,
tampoco amenaza.
Es dulce y sincera.
Esquiva y huraña.
Y vive allá, afuera.
¿En una montaña?
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