Si cuando me sacaron de tu vientre
obtuve de tus manos el silencio,
no pude mirarte ni escucharte
te fuiste, me dejaste como un perro.
Me regalaste a los mejores postores
que ansian tener un alimento
la carne de cañon de los cultores
que dañan pues su raíz no era de fuego.
El paso de los años nos enseña
que es bello y audaz cada silencio,
que es un andar a pie descalzo
volverse fantasma de extrañamiento.
Acaso una voluta interdicta
de esas que las arrastra el tiempo
y suben hasta el cielo, a lo alto
como humo que también puebla el firmamento.
be bj
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