Si fuera tal tu suerte
que al leño verde te ataran
no temas que en esa hora
a otro estaré atada.
Serán tus ojos testigos
mudo sol de la alborada
cuando veas que a otra fogata
encienden en llamarada.
No tengo miedo a las llamas
ni al más cruel de los castigos
ni al murmullo, ni al egoísmo
ni al desprecio, ni a la nada.
Porque si tú estás con El
con que tiento de dulzura
pondrá en su mano ternura
en medio de tus quebradas.
Verás llegar desde el cielo
diáfano haz de luz a tu mirada.
No habrá dolor que te doblegue,
ni abrojos, ni espinas de madrugada
Volverá a ti definitivamente la alegría.
Cantarás a los cerezos, como jilguero
en lontananza alejando para y por siempre
el temor que a veces te embarga.
que al leño verde te ataran
no temas que en esa hora
a otro estaré atada.
Serán tus ojos testigos
mudo sol de la alborada
cuando veas que a otra fogata
encienden en llamarada.
No tengo miedo a las llamas
ni al más cruel de los castigos
ni al murmullo, ni al egoísmo
ni al desprecio, ni a la nada.
Porque si tú estás con El
con que tiento de dulzura
pondrá en su mano ternura
en medio de tus quebradas.
Verás llegar desde el cielo
diáfano haz de luz a tu mirada.
No habrá dolor que te doblegue,
ni abrojos, ni espinas de madrugada
Volverá a ti definitivamente la alegría.
Cantarás a los cerezos, como jilguero
en lontananza alejando para y por siempre
el temor que a veces te embarga.
Be bj 2008
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