Si el amor ya nos mantiene trastornados
es asunto de ilusiones, según veo.
Es asunto del Buen Dios que en su recreo
se entretiene con sus hijos muy amados.
El despierta de sus sueños a Morfeo
para dar luz verde a los enamorados
aunque luego cuando se hallen bien entrados
de repente me los mande de paseo.
De ilusiones que resbalan por los dedos
cuando bajan de improviso las caricias,
y en el medio singular de sus delicias
no se pueden ya quedar en paz ni quedos.
Más sabemos que a pesar de sus delirios,
de los besos que se roban y se plantan,
ellos nunca cantarán porque si cantan
morirán las llamaradas de sus cirios.
Porque unidos van tomados de la mano
y aunque quieran separarse ya no pueden.
Es mejor, lo digo yo, que así se queden
aunque luego se levanten muy temprano.
Una vez cruzados todos sus abismos
superadas las ternuras más inciertas,
seguirán con sus ventanas bien abiertas
y serán los trastornados ellos mismos.
be bj
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