Tengo desvelos que a veces duelen
y algún jilguero que de lejos canta
pero prefiero siempre a los duendes
¡Cuanta ternura en sus manos blancas!
Curan migrañas, regalan nieve
y dan colores nuevos al aura
con sus babuchas y sus vaivenes
y su sonrisa curan el alma.
Mi amor salado, de mar tirreno
mi amor agreste de verde alga
es un encanto cuando se acerca
hincha la vela, calma las aguas.
Es todo un duende de los rincones
regala besos y blancas flores
sonríe mientras silente llora
porque su niña está acongojada.
be bj 2009
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