lunes, 4 de noviembre de 2013

ELLE

No aprendí a ser la fingidora
esa que siempre halaga sin sentido.
aprendí a hacer mis trinos y graznidos
en la savia del mar y sus designios.

Aprendí del océano soberano
a sorber salar de cada lágrima,
a esgrimir la fuerza en la derrota
a cantar.  Mientras solloza el alma.

Y si tú, lo tomas como insulto,
es problema de tu mente cotidiana,
no me queda remedio contra el asma
ni me queda tolerancia en la ventana.

Como me ves , no soy toda una reina
apenas si, pequeña abeja cortesana
que aprendió a reparar sus alas
y a volar por el aire con la frente alta.
 
BE BJ 
 
junio 2009
 
 

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