miércoles, 6 de julio de 2011

Sorpresas de cupido...

Soñaba Panchita con ser poetisa
y solo escribía la "a" y con prisa.
Llegó una mañana alegre libélula
enseñole a escribir una dulce quimera.

Primero fue el alfa y luego la beta
y luego las letras de un casi poeta.
Soñábale ella en caminos lejanos
jardines de ensueño de rosas y acantos.

Escribióle versos de amor y distancia
sabiendo que era su verso un llamado
un sueño imposible, del todo intangible
como apresar, el viento en verano.

Panchita paseaba aquella mañana
mirando las nubes desde su ventana.
Oyó a un gorrión que en trinos cantaba
un tierno poema pero sin amada.

Entonces sintió arder en su pecho
algo diferente, parecido a una flama.
Llenóse de luz su antiguo aposento
donde cada noche ella dormitaba.

Y así sucedierónse días y noches
estrellas, luceros sin ningún reproche.
Ella lo escuchaba con gran arrobamiento
mientras él le escribía canciones y cuentos.

En tibia mañana de un mes cualquiera
acicalose ella sus plumas ligeras
maletas en ristre, junto con la brisa
partieron en vuelo a cantar sin prisa.

be bj 2006


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