sábado, 9 de abril de 2011

COTIDIANA 16

Ataron mis manos
a la cadena mortal.
El último paseo
y luego
el yelmo
ahogante y envolvente
a los pies del primero.
No era una ambulancia,
tampoco la policía,
era su voz
la última
la puerta de despedida
la ventana de salida
el inconmensurable océano
él último y apretado
adiós
antes de volver
a la tierra,
al caos,
al bullicio.

BE BJ

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